Mi ruta y experiencia por el este de Canadá

En septiembre estuve en el este de Canadá. Lo sé, soy una súper afortunada por haber podido viajar también este año. Y más cuando nos paramos a pensar en la situación de mucha gente, aquí y allí.

A la vuelta del viaje pensé que la ruta que había hecho era muy recomendable para viajeros y viajeras como yo que cuentan con unos 15 días y que quieren, ya, abordar ese país que muchas veces dejamos para luego porque es tan grande, tanto, (el segundo más grande del mundo por detrás de Rusia), que lo vemos inabarcable. Así que programé este viaje por el este de Canadá que hoy está disponible en la web.

Canadá es caro, pero como al cambio de moneda salimos ganando no resulta un viaje desproporcionado a nivel de presupuesto. Además, pagar con tarjeta sale aún mejor de precio porque no pagas comisión. Por ejemplo, una compra de 100 dólares canadienses con tarjeta son unos 75€. Parece una tontería pero psicológicamente ayuda cuando, a la vuelta, ves que has gastado menos de lo que pensabas.

Mi ruta por Canadá

Salí un 16 de septiembre a las 14h de Barcelona y aterricé el mismo día a las 16.30, hora de Canadá. En este caso a la ida ganas horas ya que son seis menos que nosotros. Llegar a media tarde ayuda a ubicarte en la ciudad. Aterricé en Montreal y le dediqué tres días.

Mapa de mi viaje por el este de Canadá

Montreal

Montreal me pareció una ciudad de negocios bien organizada. Como visitante tuve la posibilidad de pasear por sitios interesantes. No soy de museos cerrados, me gustan más los museos al aire libre como parques, plazas o incluso estaciones de tren con encanto. Vale la pena pasear por el puerto viejo y dejarte llevar por un paseo tranquilo hasta la torre del reloj. Te parecerá curioso, al menos a mí me lo pareció, que los canadienses adoran tener playa así que donde hay un río o un canal plantan arena y sombrillas. Justo en el Clock Tower (torre del reloj) hay una playa y me dio que pensar. Qué suerte tenemos aquí de no tener que inventar este tipo de cosas. Supongo que nos tocará inventarnos otras.

Como soy amante de las buenas vistas, pregunté a una persona local dónde podía conseguir una panorámica global de la ciudad y me dijo que, sin duda, mi siguiente parada era Mont Royal. Descubrí una colina en pleno centro y lleno de gente que desconectaba de su rutina leyendo o practicando deporte.

Montreal
Montreal

Quebec

Uno de los días lo dediqué a conducir hasta Quebec y me encantó la ciudad. ¿Sabías que es Patrimonio de la Humanidad? Fue breve pero intenso. Tenía una espinita con Quebec porque gente de mi entorno la había visitado y siempre me daban envidia. No por nada en particular, solo por el hecho de poder verla con mis propios ojos. Es un encanto de ciudad pero es cierto que en algún momento me pareció demasiado de cuento. Es muy perfecta. Está súper limpia, la gente es amable y todo son tiendas orientadas para conseguir el recuerdo ideal. Completé muy bien el día con la visita a las Cataratas de Montmorency, muy cerca de Quebec, y fue espectacular poder andar por el puente que hay justo encima.

Quebec
Quebec

Ottawa

Unos días después estuve en Ottawa. Las dos ciudades están a un par de horas una de la otra. Como tenía muchas ganas de estar, por fin, en contacto con la naturaleza fue desde aquí que pude visitar parques como Gatineu (en la misma ciudad) o Algonquin Provincial Park (a una horita y poco).

También en Ottawa hice algo que me encantó y es que existe un balneario al aire libre espectacular. Está a la entrada del parque Gatineu y se llama Nordik Spa- Nature. Precioso, con sus piscinas calientes y muy calientes (alguna fría también pero que no osé ni mirarla). Ese día llovía así que la experiencia de estar en el agua calentita y la lluvia cayendo…aún hoy me relaja recordarlo. También hay todo tipo de saunas y tratamientos. No es un spa cualquiera, os lo recomiendo mucho.

Nordik Spa
Nordik Spa

Desde Ottawa me dirigí a Toronto. Hay unas cuatro horas y media de coche y, aunque las carreteras son buenas y muy rectas, la limitación de velocidad a 80 km hace que los trayectos se alarguen un poco más de lo que estamos acostumbrados aquí.

Toronto

Toronto es ya otro mundo. Chocas de lleno con una gran ciudad americana. A diferencia del resto que mantienen una línea más europea, con grandes espacios, jardines, canales y naturaleza al alcance de cualquiera, Toronto es la gran urbe cosmopolita que todo país tiene. Aún así, de todas las ciudades que visité por el este de Canadá me quedo con Toronto.

Skyline Toronto
Skyline Toronto

Top 5: qué hice yo en Toronto

  1. Reserva tickets para un partido de hockey. No hace falta que te guste el hockey, solo con ver el estadio y vivir el ambiente ya merece la pena.
  2. Coge un ferri hasta las Toronto Islands y báñate en sus playas artificiales pero muy apetecibles en verano.
  3. Anda, anda y sigue andando. Por sus calles pero también por sus paseos subterráneos que unen edificios importantes del centro y el metro y que tanto resguardan de la nieve y el frío en invierno.
  4. Sube a la CN Tower para ver Toronto entero. Espectaculares vistas de toda la ciudad y más allá. Si eres de los que le va el riesgo, hay una actividad donde te cuelgan al vacío desde lo más alto, pero aviso, solo si eres de los que no conoce el miedo.
  5. Hay todo tipo de restaurantes ya que Toronto cuenta con mini ciudades como China Town, Little Italy o Little Portugal así que decide en qué país te apetece comer cada día. Es una gran experiencia.
Toronto desde las Toronto Islands
Toronto desde las Toronto Islands

Top 5: que hice yo desde Toronto

  1. Estuve en la preciosa Península de Bruce, a unas tres horas al norte en coche. El parque nacional del mismo nombre tiene el tipo de naturaleza que a todos nos viene a la mente cuando pensamos en Canadá. Bosques frondosos de pinos que te llevan hasta las costas del Lago Huron. Indescriptibles senderos de los que nunca quieres salir a menos que te encuentres a un oso, claro.
  2. Niagara Falls. Impresionantes aunque se tiene que ir a primera hora porque cada vez son más concurridas y no es lo que más te marcará del viaje, o al menos es mi sensación.
  3. Las Mil Islas (Thousand Islands), a unas tres horas al este de Toronto. Se trata de un precioso archipiélago dónde se mezclan agua, tierra y aire para crear unos paisajes en perfecta harmonía.
  4. Aprovecha la perfecta ubicación de Toronto para conocer los Grandes Lagos de Canadá. La propia ciudad está bañada por el Lago Ontario. Hacia el sur queda el Lago Erie y en el norte el Lago Huron. La mayoría de ellos están compartidos con América. Es un privilegio poder estar en este lugar.
  5. Escápate al Lago Simcoe, a poco más de una hora al norte de Toronto. Los locales adoran pescar allí, bañarse en las playas o practicar actividades acuáticas. En invierno practican pesca en el hielo y también patinaje.
Península de Bruce, Norte de Toronto
Península de Bruce, Norte de Toronto

Dos puntos a favor…

  • cualquier café, estación, aeropuerto o museo tiene wifi. Puede que no lo necesites pero se agradece contar con él.
  • todo se puede pagar con tarjeta y evitas llevar dinero en metálico y la comisión por cambiar moneda.

Dos puntos en contra…

  • es tan grande que la parte oeste continua en mi lista de viajes antes de morir.
  • al regreso tienes mucho jet lag porque restas las 6 horas y tardas una semanita en aclimatarte de nuevo.

Tú también puedes vivir el este de Canadá, es un viaje imprescindible que no puede aguantar por mucho más en el tintero.

 canada

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