Por qué visitar la Costa Amalfitana

Hace ya algunos años imaginé dónde sería pasar unas vacaciones ideales. Empecé a buscar algún lugar cercano al mar, con buena gastronomía, pueblos con encanto de esos del Mediterráneo que enamoran a primeva vista y una interesante combinación de naturaleza y cultura ya que no quería sólo sol y playa. Soy una enamorada de Italia, me gusta la facilidad del país, el idioma y sus gentes así que empecé a indagar y de repente tenía ya montadas mis vacaciones en un lugar llamado Costa Amalfitana.

Hacia el sur de Italia en la costa oeste, sin llegar a la punta de la bota, hay una península que guarda un tesoro que merece la pena descubrir: la Península de Sorrento, frontera natural entre el Golfo de Nápoles y el Golfo de Salerno, donde se encuentra la famosa Costa Amalfitana. Un lugar donde la cultura tradicional italiana permanece arraigada con sus costumbres más genuinas. Una zona que se puede conocer fácilmente en una semana, aunque yo me pasé mucho más tiempo y aún así no me aburrí ni un día, todo lo contrario, tengo pendiente volver para seguir explorándola.

La Toscana, el Lacio o el Venetto son lugares más conocidos por sus destacadas ciudades … Al fin y al cabo ¿quién no ha soñado nunca con poder recorrer Florencia, Roma o Venecia? Pero te puedo garantizar que la Península Sorrentina tiene un encanto especial que merece la pena descubrir con calma y a continuación te cuento las principales razones:

¿Por qué visitar la Costa Amalfitana?

 

Por su gastronomía

La puerta de entrada a Sorrento y la Costa Amalfitana es Napoli, una ciudad con una gran riqueza histórica, arquitectónica y gastronómica. De sobras es conocida en todo el mundo la pizza napolitana, de masa tierna pero con unos grandes y esponjosos bordes.

Pizza Napoletana © Marco40134
Pizza Napoletana © Marco40134

Pero las tradiciones culinarias de esta región, y no sólo en Nápoles, no se limitan a la pizza o la pasta. Los dulces como el babá o la sfogliatella, el “vero caffè” de aroma profundo y sabor fuerte y por supuesto los helados artesanales son algunos de los productos con los que deleitarás tu paladar si te vas de viaje a la Costa Amalfitana.

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Por sus pueblos con encanto

Nápoles debe visitarse sí o sí, pero el verdadero encanto de esta región se encuentra en los pequeños pueblos construidos en las laderas de los acantilados de esta parte de la costa. Sorrento, Positano, Amalfi, Ravello, Vetri Sul Mare, Salerno,… son pequeños rincones donde perderse y disfrutar de imágenes de postal.

Visitar Sorrento y Costa Amalfitana
Positano © toastbrot81

Aunque la mano del hombre ha dejado una huella importante con sus construcciones y sus puertos, la verdad es que esta costa accidentada y medio silvestre no ha perdido su encanto. Llegar a estos pequeños pueblos en coche y pasear por sus callejuelas es una delicia, pero todavía lo es más tomar alguno de los barcos que recorren el litoral y disfrutar de las vistas desde el mar.

Visitar la Península de Sorrento
Traguetto de Amalfi a Salerno © Leandro Neumann Ciuffo

Por su naturaleza imponente

Frente a la bahía de Nápoles se alza el Vesubio, un volcán activo situado en el sur de los Apeninos a pocos kilómetros de Nápoles. Aunque su última erupción fue en 1944, la más famosa de todas fue la que ocurrió en el año 79 d.C. cuando estalló con violencia sepultando las poblaciones cercanas de Pompeya y Ercolano.

A pesar de ser uno de los volcanes más peligrosos por su proximidad a varias localidades habitadas por miles de personas puedes visitarlo sin problemas y subir hasta la cima (a unos 1.200 mts de altura aprox.). El paisaje desde lo alto del cráter del Golfo de Nápoles te deja sin aliento.

Atardecer en el Vesubio © ferendus
Atardecer en el Vesubio © ferendus

Y si hablamos de naturaleza, hablamos también de su litoral. No esperes encontrar playas paradisíacas, ni  calas de arena fija y aguas turquesas, ni mucho menos, la costa es más bien accidentada y repleta de acantilados. Pero algunas playas sí que hay para un baño  y un poco de sol, como por ejemplo las playas de Cetara, Maiori, Salerno o los Bangi Regina Giovana.

Playa de Cetara © xan quintana urzainki
Playa de Cetara © xan quintana urzainki

Por su importante huella en la historia

Italia fue cuna de uno de los imperios más destacados de la historia. Pompeya fue una importante ciudad romana y conserva uno de los vestigios arqueológicos mejor conservados hoy en día. Recorrer Pompeya es viajar en el tiempo y descubrir cómo era la vida durante el Imperio Romano.

viajar a Italia
Pompeya

No muy lejos se encuentra Ercolano, donde existe otro recinto arqueológico de gran interés histórico. Tanto Pompeya como Ercolano, fueron totalmente cubiertas por la lava del Vesuvio en su gran erupción y es precisamente esta lava la que ha ayudado a conservar, a lo largo de los siglos, este testimonio romano de valor incalculable.

En el lado opuesto, en el golfo de Salerno, se encuentra Paestum, otro importante tesoro arqueológico con importantes restos grecorromanos y unos templos dóricos excepcionales, dedicados a Hera, Neptuno y Ceres.

Costa Amalfitana
Paestum

Por su glamour

Si hablamos de glamour en la  Costa Amalfitana está claro que hablamos de Capri. Pero sería injusto darle sólo protagonismo a su aire “chic” y exclusivo de yates, coches descapotables, tiendas de lujo y villas de ensueño.

Aunque el aire glamouroso de la isla tiene mucho encanto lo cierto es que lo que hace tan exclusiva esta isla del mar Tirreno es la naturaleza en estado puro que conserva con paisajes de abrupta belleza y un rincón que es un verdadero espectáculo visual: la Grotta Azzura, una cueva donde el mar penetra mientras la luz se filtra de tal manera que el agua luce de un azul intenso y brillante como jamás has podido ver antes. Hay que verlo para creerlo.

Capri © heydrienne
Capri © heydrienne

Realmente un viaje por la Península de Sorrento y la Riviera Amalfitana tiene infinitas posibilidades pero tampoco hay que olvidar disfrutar del “Dolce Far Niente“: sentarse en una terraza y disfrutar de las vistas, dejar pasar el tiempo en una tumbona cerca del mar, sentarse en lo alto de un acantilado a esperar que se ponga el sol,… la vida estando de vacaciones se debe disfrutar poquito a poco.

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