Fotos durante un viaje: qué equipo llevarte

Las vacaciones son una excusa perfecta para andar todo el día arriba y abajo con la cámara. Para mí es lo mejor de un viaje. Pero sacar fotografías de viaje puede ser un engorro si no se planifica bien y se prepara el equipo adecuado.

Las preguntas siempre son las mismas y las respuestas siempre son complicadas: ¿Qué cámara me llevo? ¿Merece la pena cargar un equipo enorme para conseguir grandes fotografías? ¿Me bastará una cámara compacta, y de paso ahorro cargar una mochila entera? ¿Tendré tiempo para sacar buenas fotografías en condiciones?

Habrá gente que prefiera cargar con lo que sea a cambio de sacar las mejores fotografías posibles: trípode, mochila con objetivos… Es normal, están de vacaciones y quizá no van a volver a ese destino nunca más. Bien por ellos.

Habrá otra gente que no quiera más problemas de los necesarios, y que con poco le baste. También bien por ellos.

Lo que nosotros vamos a proponer aquí es un punto intermedio: no queremos ir cargados como si fuéramos sherpas, pero sí que tendremos en cuenta el equipo mínimo para obtener un resultado decente. No es tan complicado como parece sacar buenas fotografías de vacaciones con un equipo limitado. Vamos a ello.

1. Cámara reflex o CSC

Si te gusta la fotografía desde hace tiempo y es uno de los motivos por los que viajas, seguro que ya tienes una reflex. Esto es una reflex:

DSLR

Si no tienes una pero te lo estás pensando, vas a encontrar muchísimos argumentos a favor y en contra. Y si además quieres ayuda para decidir una marca u otra, vas a tener trabajo. Esto como lo del Colacao y el Nesquick, la Nocilla y la Nutella. Pero en general lo podemos resumir así: si quieres una cámara para decir que “has estado allí”, para tener el testimonio de un viaje, una cámara compacta te vale. Si quieres una cámara para sacar fotografías de verdad (que no se nos enfade nadie), lo tuyo es una reflex.

Y como todo en la vida, entre el blanco y el negro hay grises. Y por eso cada vez aparecen más cámaras que combinan lo mejor de las compactas (portabilidad) y de las reflex (calidad), las llamadas CSC, también conocidas como EVIL o incluso MILC. Son cámaras semicompactas con objetivos intercambiables.

2. Trípode

Un trípode es un accesorio que asusta, porque nos lo imaginamos enorme e incómodo (aunque útil). Pero nos referimos a un trípode pequeño, tipo GorillaPod, que es versátil y nos va a permitir jugar con él y guardarlo fácilmente en la mochila.

Gorillapod

Merece la pena conseguir uno y llevarlo encima, no molesta y vamos a agradecerlo para sacar fotografías de grupo o cuando haya poca luz. O jugar con el tiempo de exposición:

Spain Long Exposure

Si acompañamos el trípode de un disparador remoto vamos a poder sacarnos unas selfies estupendas, si es que todavía hay gente que haga eso.

3. Pocos objetivos

A mí me encanta, al ver algo digno de fotografiar, decidir cuál es el objetivo perfecto, sacarlo, montarlo, encuadrar y disparar (y volver a disparar por si acaso). Pero mientras viajas a veces es mejor sacrificar la calidad extra que ofrece un buen juego de objetivos a cambio de ir más cómodo. La mayoría de las veces un objetivo todoterreno, 18-200mm por ejemplo, nos valdrá. Claro, no es lo mismo un todoterreno que un tele o un 50mm, pero todo lo que te lleves lo vas a tener que cargar, y probablemente vayas a moverte mucho.

Lens Duo

Yo personalmente llevo un objetivo básico (que podría ser un 18-55mm, el que la mayoría de cámaras reflex llevan por defecto) y otro de más recorrido (en mi caso un 70-200mm). Con esto voy cubierto y la mayoría de veces puedo anticipar qué objetivo voy a tener que usar en función de lo que esté visitando.

El objetivo es evitar la sensación de pereza: sabe mal perderte una foto porque no tienes tiempo o porque estás harto de ir cambiando de objetivo.

4. El móvil

Vale, el móvil ni siquiera cuenta como accesorio de la cámara porque vamos a llevarlo sí o sí, pero hay que tenerlo en cuenta. La mayoría de móviles de hoy en día pueden sacar fotografías de vacaciones y conseguir un resultado más que aceptable. En momentos en que no tengamos la reflex a mano (o que no podamos sacarla), el móvil nos puede sacar del apuro. Es perfecto como cámara adicional.

Además es útil para sacar una fotografía y compartirla rápidamente con quien queramos sin necesidad de conectarlo a un ordenador, exportar las fotografías de la tarjeta de memoria, procesarlas…

Incluso hay móviles que dan el paso y se convierten en un móvil-cámara, como el Samsung Galaxy Camera 2:

Catching the light (IG: @milesandlove)

5. Un “otro” de todo: otra SD, otra batería…

Mejor no jugar a los dados con estas cosas: la ley de Murphy dice que si sólo te llevas una targeta SD se va a dañar o la vas a llenar antes de lo previsto. La primera (y última) vez que me llevé una sola tarjeta acabé cada noche en el hotel eliminando fotografías. Nunca más.

Lo mismo con la batería de tu cámara. No hay excusa para no llevar un recambio, que ni siquiera pesan o ocupan espacio. Incluso hay otros elementos que te puedes llevar por duplicado, como pueden ser las correas de la cámara o las tapas de los objetivos.

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